Mostrando entradas con la etiqueta elecciones parlamentarias 2015. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta elecciones parlamentarias 2015. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2015

PALABRAS OLVIDADAS…

… por la oposición

Proyecto político. La MUD se constituyó en el 2009, y en su seno hay técnicos y profesionales que asesoran a esa coalición de partidos sobre temas económicos, sociales y políticos. Seis años después, es inaceptable que hoy no haya una visión, un proyecto que venderle a Venezuela.

Coherencia. Sin visión de país compartida, unánime, el resultado es una pluralidad de partidos con intereses disímiles entre unos y otros; sin proyecto qué vender, cada partido dice cosas, escupen ideas; es como si les diera pavor hablar de propiedad privada, descentralización, la inversión de renta petrolera, generación de empleo, crecimiento económico.

Credibilidad. La anti-política no surge en la opinión pública, sino que emerge cuando los partidos se alejan de la cuestión social, de los problemas que aquejan al ciudadano. No puede ser creíble quien promete a sus electores ser el diputado más comprometido, y luego abandona su puesto para querer ser Alcalde o Gobernador.

…por el gobierno

Transparencia. En este país nadie sabe cómo se invierte los ingresos de la renta petrolera, ni tampoco hay responsables por las empresas fantasmas que siguen desangrando al país. Son ciento veinticinco mil millones de bolívares esfumados del erario público, y a la fecha no hay rendición de cuentas, investigación. Nada.

Respeto. La forma de cómo el gobierno politizó el crimen Liana Hergueta; vestir de naranja a los “bachaqueros” por la escasez de productos; deportar a extranjeros de forma humillante; son hechos miserables de funcionarios públicos que buscan sacar provecho político de acontecimientos tan tristes.

Separación de Poderes. El Poder Ejecutivo legisla y es juez. Todos los poderes en una misma persona. El caso de la jueza Afuini, o las declaraciones del Defensor del Pueblo justificando las violaciones de Derechos Humanos, son demostraciones fehacientes de cómo actúa un Poder Ejecutivo sin contrapesos.

Institucionalidad. Dijo el ex ministro de educación, Héctor Rodríguez “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media, para que después aspiren a ser escuálidos" (
http://www.el-nacional.com/politica/Hector-Rodriguez_0_362363877.html) Así son nuestras instituciones: politiqueras, al servicio del partido de gobierno, corruptas.
… por nosotros

Ciudadanía. Olvidamos que por el sólo hecho de ser venezolanos, tenemos derechos consagrados por la Constitución, mucho de ellos inherentes a la dignidad humana. Tenemos derecho a protestar, a exigir cuentas, a la propiedad privada, denunciar el abuso de poder. Aunque no parezca, la Constitución dice que tenemos derechos...

Solidaridad. Necesitamos ser más solidarios; más allá de la palmada en la espalda o la camaradería. Tantas vejaciones y arbitrariedades las hemos permitido porque no las asumimos como propias, simplemente volteamos la mirada. Y cuando abusaron de nosotros, nadie hizo algo. No acompañamos la lucha del otro porque más fácil es el soborno, el regateo, el “yo te doy tanto”...la corrupción no molesta, lo que molesta es que no nos salpique.

Esperanza. Aunque sea la palabra más olvidada y difícil de explicar, pues, recuerda que eres venezolano y tienes derechos; que mientras estés acá lucha, mantén la esperanza.

sábado, 4 de julio de 2015

POLÍTICA CON P DE P...

El hartazgo es tan palpable, que ya no importa quién habla o qué se propone. Hay que salir de ese personaje como sea. Actualmente no sirven las visiones de Estado, los proyectos de país o las propuestas coherentes; es irrelevante si quien habla representa a su región; o es alguien con credibilidad: no importa.  El nivel de obstinación por tantos padecimientos es tal, que eso que llaman Política ha dejado de tener significado; nadie sabe qué es.

No nos interesa saber quién es buen político, su trayectoria, pensamiento y preparación; si es coherente, o si su discurso es racional. Y no es que nuestra clase política son extranjeros que vejaron a esta sociedad casta y pura, no: ellos son expresión de una sociedad que padece las consecuencias del desmembramiento institucional y la corrupción. Como nosotros, ellos son venezolanos.

Es la política con p de p...

Y así se presentan las contradicciones: Buscamos un proyecto político pero somos incapaces de cuestionar a tal o cual dirigente; abogamos por la racionalidad, pero al mismo tiempo exigimos la hoguera para el chavismo en pleno; queremos unión, pero catalogamos de colaboracionista a quien  apueste al entendimiento, el diálogo y sugiera acuerdos de gobernabilidad; no nos molesta que hayan robado, sino que robaron demasiado.

Hubo algún dejo de racionalidad cuando el aragueño o el anzoatiguense escogieron a Tarek o Aristóbulo como Gobernadores, aun sabiendo que se trataba de dirigentes jamás vinculados a esas regiones?: Por supuesto que no; simplemente eran los bendecidos del Comandante en Jefe. “Los dedos de Chávez, son los dedos del pueblo”, dijo Jackeline Farías, otra de las bendecidas por irracionalidad política del chavismo.  
http://www.eleccionesvenezuela.com/imagenes

Entonces, si la premisa de quienes se ubican en el otro lado de la acera es salir de Maduro como sea: Qué importancia tiene que el tachirense ahora  tenga que votar por alguien que pisa por primera vez su región; o que el mismo que ha sido candidato a Gobernador y Alcalde, pues ahora sea candidato parlamentario? El tema de los proyectos de país, las visiones académicas en torno al desarrollo, todo eso vendrá después: la prioridad es salir de Maduro.

Ya no es política, sino la política manoseada; es el dirigente reduciendo el arte de los acuerdos y el ejercicio del poder a su más burda expresión electorera; es la prostitución del dirigente cada vez que se avecina el calendario electoral. Somos nosotros, esperando la oportunidad para votar por los menos malos. Es la política con de p...

sábado, 27 de junio de 2015


CON POLÍTICA, SIN REVANCHISMOS
Se había ido. Huyó en un avión oficial bien entrada la noche, y la premura sólo le permitió hacer una maleta con algunos billetes y objetos de valor. Era el inicio de una nueva etapa en nuestro país. A partir de ahora, los inquilinos de Miraflores no serían héroes a caballos ataviados con charreteras y soles. Ahora la conducción del país recaería sobre los civiles.
Socialmente, era un país completamente atrasado. Caracas se ufanaba de la avenida Bolívar, el Hotel Humboldt y el Circulo Militar, pero el resto del país era se encontraba en el más absoluto subdesarrollo.
La firma del Pacto de Puntofijo sucedió en un país que no conocía ni entendía de consensos, pluralidad, separación de poderes; el poder político era ejercido de forma absoluta y sin contrapesos; los cuarteles todavía se sentían herederos del poder en Venezuela. Por si fuera poco, los responsables de ese acuerdo de gobernabilidad tenían muy presentes las torturas, el exilio y los desmanes de la dictadura militar. Muchos murieron torturados, y muchos otros vivieron en el exilio en condiciones de pobreza.
http://www.abcdelasemana.com
Pudieron haber sido revanchistas, sectarios, pero no fue así. La experiencia de 1945 hizo entender a Betancourt y Caldera que la democracia no es sectaria y que tampoco podían actuar con revanchismos. Era la hora de la Política.
Justicia y revanchismo.
Recientemente, Henrique Capriles afirmó que el país necesita justicia, pero no revanchismo. Quizá la declaración pasa desapercibida frente a los numerosos problemas que enfrentamos actualmente. El hartazgo es generalizado; la indolencia del gobierno da asco; es vergonzosa la corrupción; y la persecución a la oposición resiente a quienes en algún momento asumirán el poder político en Venezuela.
Nosotros, el país indignado, asqueado, harto, debemos entender que la democracia y el desarrollo no se sustentan sobre la base del resentimiento y el revanchismo. Para salir adelante, Venezuela requiere acuerdos de gobernabilidad en el que los actores políticos y sociales se reconozcan entre sí. Y la oposición, que algún día asumirá el poder en Venezuela – porque tarde o temprano así será-, deberá actuar haciendo Política. Con justicia, pero sin revanchismo.
En su momento, Rómulo Betancourt entendió perfectamente que para materializar el incipiente proyecto democrático era necesario reconocer al estamento militar como parte esencial de la estabilidad democrática, y aun así, exigió la extradición y enjuiciamiento de Perez Jiménez por los delitos que cometió durante su dictadura, así como también fueron juzgados los responsables del atentado en contra del recién electo Presidente de la República.
Las próximas elecciones legislativas no es la oportunidad para que la oposición “pase facturas” ni actúe con revanchismos, todo lo contrario: es la oportunidad para hacer Política; exigir justicia por tantos desmanes; crear acuerdos de gobernabilidad ante un país dividido; es la instancia perfecta para recordarnos el valor de la democracia.
Con Política, sin revanchismos.
Jaime Merrick
@jaimemerrick

lunes, 8 de junio de 2015

LA DESCENTRALIZACIÓN COMO PROYECTO POLÍTICO
Nos olvidamos que somos un Estado federal descentralizado. En la histeria política que vivimos actualmente, la forma de cómo se organiza el Estado y su incidencia la vida social política y económica de nuestro país, ha cedido espacio frente a temas más “comestibles”. Tomando en cuenta la posible realización de elecciones parlamentarias para finales de este año, y además, el atraso generalizado de nuestro país en todos los ámbitos, es comprensible que la oferta electoral de la oposición esté centrada en los temas que más nos afectan: la inflación, el desabastecimiento, la inseguridad, etcétera.
Y una vez que se haya recuperado la Asamblea Nacional, los problemas del país seguirán ahí: la inflación, el desabastecimiento, la inseguridad, y además, habrá tensión política, negociaciones, acuerdos. Y así como muchos otros temas importantes pero “de intelectuales” universitarios, la discusión sobre la estructura organizativa del Estado venezolano volverá a quedar relegada.
¿Qué dirán nuestros parlamentarios cuando tengan que hablar en la Asamblea Nacional sobre las Leyes del Poder Popular? ¿Qué dirán cuando tengan que decidir sobre créditos adicionales para el Ministerio de la Comuna? ¿Qué dirán sobre la burocracia administrativa del Poder Ejecutivo Nacional y las estructuras político territoriales dependientes de él? Cuando el Presidente Maduro presente la memoria y cuenta ante el hemiciclo legislativo en el 2016 ¿Quién lo increpará -más allá de verborrea política-, con un discurso político de altura que reivindique a los Estados y Municipios?
La descentralización prevista en nuestro texto constitucional va más allá de la simple enunciación de cómo se organiza el Estado venezolano. Entre otros cometidos, la descentralización busca hacer más eficiente la burocracia administrativa, fomenta la participación ciudadana y procura el desarrollo armónico del Estado en su nivel nacional, regional y local. No hay duda: la descentralización consagrada en nuestro texto constitucional es un proyecto político; es el anhelo del constituyente por un Estado más eficiente y participativo en todos sus ámbitos.
Para bien o para mal, el PSUV tiene su proyecto político. Ineficiente, corrupto, burocrático, inoperante, pero lo tienen y en ese sentido han tratado de avanzar. La MUD, por su parte, ya sea por la pluralidad de partidos políticos que hacen vida en ella, o bien por sus diferencias internas, lo cierto es que no es posible distinguir una visión de Estado. Incluso, en las declaraciones de los dirigentes de la MUD es muy difícil apreciar una visión de país. Es cierto, hablan de la inflación, el desabastecimiento, la inseguridad, pero a muy pocos los he visto hablar de un proyecto político.
Yo creo en la descentralización como proyecto político. Ojalá que cuando se recupere la Asamblea Nacional se acuerden del artículo 4 constitucional. Los dejaría muy bien parados.
Jaime Merrick
@jaimemerrick

miércoles, 6 de mayo de 2015

1.899.910 VENEZOLANOS
Meses atrás me encontré con un amigo para tomarnos unos tragos. Teníamos casi un año sin vernos. El verdadero motivo del encuentro era para despedirse: me comentaba que la intención era estudiar en Europa y quedarse allá mientras la situación en Venezuela mejora. Por esos días, era noticia la muerte de un adolescente por parte de un Policía Nacional que contaba con 24 o 25 años. Días más tarde, los medios de comunicación reseñaban el hallazgo de dos jóvenes maniatados en Catia, vistos por última vez en Altamira.
Según información aportada por El Universal, 1.899.910 es la cantidad de venezolanos menores de 25 años que no se encuentran inscritos en el Registro Electoral (http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/150428/1899910-menores-de-25-anos-sin-inscribirse-en-re). Esta cifra se inserta en un país sumamente desesperanzador para los más jóvenes.
De acuerdo con la organización no gubernamental COFAVIC, de la totalidad de venezolanos fallecidos por causas violentas en el 2014, 68% son jóvenes  menores de 25 años, es decir: 17.000 venezolanos. Al panorama de inseguridad se suma el desempleo juvenil, el cual, de acuerdo con Instituto Nacional de Estadísticas representa el 30% de la población total inactiva  de Venezuela, es decir,  2.476.233 venezolanos.
 http://notifalcon.com/v2/wp-content/uploads/2013/06/juventud.jpg
Es cada vez mayor la cifra de jóvenes venezolanos que no logran satisfacer  aspiraciones lógicas como ir a la universidad, obtener un buen empleo o comprarse un carro. Son venezolanos que crecen en medio de la demagogia política y sin noción alguna del valor de la democracia; jóvenes venezolanos  ya casi sin futuro, cada vez con menos aspiraciones.
Jóvenes y elecciones
Pero volvamos a ese número: 1.899.910 venezolanos.
Es inevitable que en medio de esta crisis social y económica no estemos angustiados por nuestro futuro. Incluso, ha dejado de ser relevante si  quien se va o se queda es más o menos valiente. El reto es otro.
Por un lado, quienes ejercen el liderazgo político en la oposición deben analizar a la juventud venezolana para ofrecerle un  proyecto social y político más allá de lo electoral. La oposición no puede controlar que los jóvenes tomen la legítima decisión de irse o quedarse, en cambio, sí pueden  brindar un liderazgo renovado y creíble que nos devuelva la esperanza; un discurso empoderador sobre la importancia del voto y su defensa; o propuestas en materia de empleo juvenil, por ejemplo. Los jóvenes no esperamos que los voceros de la oposición tengan 23 años, pero tampoco genera confianza la imagen de quien se postula a Gobernador, Alcalde y Diputado una y otra vez.
Por el otro lado, nosotros, los jóvenes, aun cuando no todos nacimos para  involucrarnos en lo público, Venezuela nos ha hecho entender que para tener  el futuro que aspiramos, debemos asumir y preocuparnos por lo público. Vendrán tiempos muy duros y las elecciones parlamentarias no es  responsabilidad exclusiva de la oposición partidista. En la MUD existen jóvenes que han reivindicado el valor de la política más allá de la adversidad que atravesamos como generación, y eso también es admirable. En fin, no nos  creamos exentos de responsabilidades por no militar en un partido político.

1.899.910 venezolanos: Por nosotros y  nuestro país hagamos que esa cifra no exista  para finales de año.

domingo, 26 de abril de 2015

¿Y LAS CONDICIONES ELECTORALES JUSTAS?

Sabíamos que iba a pasar. En un año electoral, un país tan convulsionado y un gobierno impopular, lo que debe sorprendernos son unas elecciones justas. De manera que la modificación de los circuitos electorales para beneficiar al partido de gobierno son unas de las tantas arbitrariedades que ocurrirán hasta el día de las elecciones parlamentarias. Y te diré más: También sucederán arbitrariedades durante el acto electoral y después de su culminación.

Guarimbas financiadas por el gobierno, detenciones a dirigentes políticos, saqueos programados, más guerras económicas, aumento de la escasez y la inflación, hastío generalizado. Eso es lo que viene.

Ahora, el problema no es lo que vendrá, sino precisar cómo la oposición asumirá unas condiciones electorales adversas y abiertamente favorables al gobierno. Ese es el meollo del asunto. Imaginemos que el día de las elecciones gana la oposición, y sin embargo, el gobierno desconoce los resultados de forma grosera (cuestión que tampoco debería sorprendernos). ¿Qué haremos? ¿Cómo elaboramos un discurso popular no sólo para solidarizarse con el ciudadano, sino también para  exigir condiciones electorales justas?
http://runrun.es/wp-content/uploads/2012/10/logo-CNE.png

Querer asimilar la crisis venezolana a través de la vía electoral es un gran riesgo. No hay duda que el voto es el camino menos traumático para dirimir los conflictos sociales y políticos que padecemos actualmente, es verdad. Ahora, mientras más se recrudece el desabastecimiento y el costo de los productos básicos aumenta desproporcionadamente, la conflictividad social irá en aumento, lo cual pudiera generar consecuencias impredecibles.

Voto y crisis.
Para el momento en que las elecciones parlamentarias se realicen, Venezuela tendrá una inflación cercana al 100% y muy probablemente escasearán 8 de cada 10 productos básicos que necesitamos. Repito el escenario: Ante esa Venezuela a punto de estallar, cansada, imaginemos que el día de las elecciones gana la oposición, y sin embargo, el gobierno desconoce los resultados de forma grosera. ¿Cuál será el discurso? ¿Qué nos esperemos al revocatorio del 2016?

Tiene que haber algo más.

La necesidad de un discurso que además de conectar con el ciudadano, también le garantice que cada voto cuenta y será defendido ante las más adversas de las circunstancias, no puede ser interpretado por la oposición como una pequeñez. No se trata de matarnos en las calles, sino ser capaces de hacer respetar el cambio democrático que exigimos.  

Venezuela atraviesa un proceso histórico complejo. Y hoy, no sabemos si somos la historia de una sociedad dominada para satisfacer de sus necesidades más básicas, o el ejemplo de un pueblo que luchó por su libertad y la obtuvo…porque la defendió.

lunes, 20 de abril de 2015

POLÍTICA Y CREDIBILIDAD. 

Convengamos en algo: el ejercicio de la política tiene como fin último la consecución del bien común, o al menos, materializar ciertos valores superiores  importantes para la sociedad. Alcanzar estos cometidos, en esencia, se logra a través del Estado y sus manifestaciones organizativas, es decir: el Poder Público.

Ahora, el ejercicio de la política (en su sentido más amplio), ese interés por alcanzar el bien común, requiere, además, de credibilidad. El ciudadano para creer en el político que se postula a un cargo de elección popular, debe percibir que éste es, digamos, coherente, solidario, consecuente. Lo mismo sucede con las instituciones del Estado: Su credibilidad depende del cumplimiento de sus funciones.  

Y en el fondo eso es lo que sucede en Venezuela: existe una gran crisis de credibilidad en el ejercicio de la política, ya sea por parte las instituciones del Estado y sus representantes, o bien por quienes dicen ser políticos. Los venezolanos, no creemos en aquellos que idealmente están llamados a contribuir con el bien común. 

Fuente: http://cdn.eluniversal.com/2015/01/23/unidad-mud23enero.520.360.jpg
No creemos en el Poder Judicial porque no juzga; no hay credibilidad en el Poder Legislativo porque no legisla; no creemos en el Ejecutivo porque no gobierna; y no hay credibilidad en los partidos políticos porque, entre otras razones, han sido incapaces de generar un discurso que conecte con nuestros problemas.  

Oposición y credibilidad.

Y la poca credibilidad que tiene la política en Venezuela, también salpica a la oposición venezolana. Es cierto, los partidos políticos de oposición han sido abiertamente censurados y satanizados por la mayoría de los medios de comunicación social que hay en nuestro país, pero aun así, hay otros factores que impiden que los partidos de la oposición se erijan como una opción real de gobierno.

Las disputas internas, la variedad de discursos que existe en la MUD, la ausencia de un programa de gobierno en materia política, social, y económica como propuesta a esta crisis, y la actitud oportunista de algunos dirigentes en querer postularse y acceder a cargos de elección popular, son elementos que contribuyen a la poca credibilidad de la oposición venezolana.

En este marco generalizado de poca credibilidad se insertan las elecciones parlamentarias. Sin instituciones ni liderazgo político creíble ¿En quién debemos creer? ¿Cómo se habla del voto como instrumento de cambio, si quienes están llamados a promoverlos no son creíbles, no generan confianza?

¿Cómo se le dice al chamo de 26 años que vive en Caracas, que vote por quienes fueron parte del mismo sistema político que parió a Chávez?

¿Qué tan creíble es el liderazgo de quien se empeña en postularse a Alcalde, Gobernador, y a Diputado una y otra vez?

Si la oposición dice abogar por el bien común de los venezolanos, quizá debería empezar por ser más creíble.

También puedes escuchar el audio de este artículo haciendo click: 





martes, 7 de abril de 2015

EL PRAGMATISMO DE LA OPOSICIÓN VENEZOLANA
De acuerdo con la el Diccionario de la Real Academia Española, el pragmatismo es “Movimiento filosófico… que busca las consecuencias prácticas del pensamiento y pone el criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida” (http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=pragmatismo). Para el pragmatismo –en definitiva-, lo verdadero es lo que funciona.
Hoy, ante una Venezuela arruinada, el pragmatismo –consciente o inconscientemente- es el discurso que ofrecen algunos dirigentes políticos de oposición para salir de esta crisis. Dice ser pragmático el que aboga por la salida inmediata de Maduro, por ser el único culpable de lo que sucede en Venezuela; y también es pragmático el religioso del voto: El que sostiene que hay que votar y punto, sin importar aspectos como las condiciones electorales o la vocación parlamentaria del candidato.  
Por su parte, se critica al pragmatismo como corriente filosófica, su incapacidad de prever las consecuencias a largo plazo de las acciones tomadas inmediatamente. Se queda ahí: El pragmatismo precisa únicamente cuan eficaz es determinada idea ante determinada realidad. El resultado lo valoramos después.
Y ahí está lo falaz, lo incorrecto.
Fuente: http://i.ytimg.com/vi/tpxTLIZyzQM/hqdefault.jpg
Y ahí es donde se equivoca la oposición…
Nicolás Maduro no es el culpable de lo que sucede en Venezuela, sino la consecuencia lamentable de una forma ejercer el poder político. Los problemas estructurales de Venezuela están íntimamente relacionados con la ausencia histórica de instituciones como contrapesos al ejercicio discrecional del poder, el rentismo petrolero como instrumento de populismo y demagogia, una organización del Estado excesivamente centralizada y paquidérmica, por ejemplo. Si esos son los problemas estructurales de nuestro país, entonces ¿Dónde está el proyecto político? ¿Dónde está la alternativa a este desmadre? Y si existe ¿Por qué no se difunde? Más allá de la denuncia y de Nicolás Maduro, es necesario ofrecer un nuevo modelo político, social y económico.
Lo mismo sucede con las elecciones parlamentarias de este año. Nadie cuestiona su trascendencia para nuestro país. Sin embargo, el voto no es, ni puede ser, un ejercicio irracional a través del cual el ciudadano elige a ciegas. Son muy pero muy pocos los diputados que han ofrecido un balance de su anterior gestión parlamentaria, por ejemplo; y con la misma desfachatez con que se postulan para ser Diputados, en el 2017 optarán a Gobernadores y Alcaldes. ¿Dónde está la vocación parlamentaria? ¿Acaso no es un fraude para el elector que eligió a determinado Diputado, saber que ese mismo Diputado se postulará a Alcalde o Gobernador? ¿Por qué tenemos que aceptar el “pónganme donde haiga” como formar de hacer política? Lo “pragmático” nos obligará a votar por los mismos que se empeñan en ser candidatos para todos los cargos de elección popular, pero ¿Realmente ese es el modelo de hacer política que anhelamos como sociedad?
Sin una visión clara de país, lo “pragmático” hace que la oposición se parezca al modelo político que dice criticar.
También puedes escuchar este artículo haciendo clic en el siguiente enlace:


domingo, 5 de abril de 2015

FALSO HEROÍSMO
Lo peor que puede ocurrir es un desenlace violento como solución a esta crisis; que quienes hemos vivido la humillación de hacer cola, los que hemos sido víctima de la delincuencia, los jóvenes que no tienen empleo, la ama de casa, el taxista, el chófer de buseta, el obrero,  el venezolano empobrecido en general, digamos basta y salgamos a las calles para drenar el resentimiento y la desesperación que genera vivir en la Venezuela del 2015.
A eso estamos expuestos.
Basta una mirada al supermercado Bicentenario ubicado en Plaza Venezuela a las siete de la mañana, por ejemplo. Quisieron esconder las interminables colas en el estacionamiento, y aun así, es tanta la cantidad de gente que necesita productos básicos, que ahora las colas desbordan al propio estacionamiento y vuelve a hacerse visible ante los ojos de quienes vamos en buseta o en vehículo propio.
Fuente: www.aporrea.org
Es la tranquilidad del desesperado…a punto de estallar.
Y  los he escuchado decir con aires de analistas conspicuos “…aquí tiene que haber un baño de sangre, un Caracazo para que esto caiga…”; o con ínfulas de heroísmo del siglo diecinueve afirman que “¡¡¡…hay que volcarnos a las calle hasta que esto se acabe!!!” Ajá, claro, ¿Y quién pone los muertos? ¿Tú? ¿Cómo funciona ese razonamiento? ¿Hay una maquinita que el día de la gran concentración contabiliza los fallecidos realistas y al mismo tiempo nos informa que el gobierno ya cayó o está a punto de caer? ¿Así o más racional?
Venezuela no necesita de héroes, ni discursos que den en la llaga del resentimiento y las frustraciones no alcanzadas, ni sucesos que hagan borrón en cuenta nueva. No necesitamos de caudillos, sino de ciudadanos, de venezolanos; requerimos un enorme acuerdo social, político y económico que nos permita avanzar juntos. ¿Y cómo lo logramos? ¿Con discursos viscerales que nieguen nuestra propia realidad? ¿Qué hacemos, negamos al chavismo  y listo?
Apostar por la vía electoral no es un absurdo, sino la forma menos traumática de salir juntos de esta crisis; es la ciudadanía expresando su voluntad de forma pacífica; voluntad que también debemos estar dispuesta a defenderla.  Es de los pocos dejos de civilidad a través del cual podemos expresar nuestras ansias de cambio.
Este gobierno ha usado a las elecciones para legitimar su  autoritarismo. Ahora la situación ha cambiado: estas las elecciones pudieran significar el antecedente pacífico de su caída. Y lo habremos hecho juntos, sin muertos, sin hablar de muertos en tercera persona, sin falsos heroísmos.