sábado, 30 de agosto de 2014


A LOS JÓVENES PROFESIONALES DE VENEZUELA


Nada más difícil que escribir un artículo de opinión dedicado a los jóvenes venezolanos. Primeramente, porque también soy joven; y segundo, porque Venezuela se ha convertido en un país de oportunidades perdidas para nosotros. Salarios que no cubren necesidades básicas, inseguridad, corrupción, incapacidad de ahorro, represión, todos esos aspectos nos han obligado a pensar sobre nuestro rol en Venezuela. Y en esa dinámica, algunos se han ido con la legítima decisión de no volver mientras este país cambie; sin embargo, la mayoría de nosotros, profesionales o no, nos ha tocado quedarnos y vivir en carne propia la Venezuela del 2.014 y  los años que vienen.

Este artículo está dirigido, no a los que se fueron, sino a los que nos quedamos. Por la razón que sea, pero nos quedamos. Y aquí estamos.

¿Cómo  nos asumimos, entonces, en estas circunstancias? ¿Qué hacemos, muchachos?

Y aunque este artículo haga referencia a los jóvenes profesionales, estoy consciente que somos una minoría frente al universo de jóvenes que viven nuestro país. Porque lo cierto del caso es que la mayoría de los jóvenes venezolanos no tienen acceso a la educación universitaria y post-universitaria, no tienen empleo, ni les alcanza el sueldo, por ejemplo. No viven en urbanizaciones, sino en barrios. 

Sin embargo, haber tenido acceso a la educación universitaria y post-universitaria nos obliga a asumir esta crisis más allá desde la frustración de no poder cumplir nuestras expectativas laborales y socioeconómicas. Y si ejercemos algún tipo influencia en la opinión pública, no podemos sentirnos conformes con buscar responsables y escupir visceralidades como si estuviéramos eximidos de no hacer algo más por nuestro país. También somos responsables.

Organicémonos, reunámonos, discutamos, involucrémonos, aportemos con lo que tenemos y sepamos.

 Si no nos sentimos conformes con los partidos políticos, por las razones que fueran, entonces seamos los artífices de nuevas organizaciones, por ejemplo. Al menos, hagamos algo, lo que sea. No nos quedemos en la indignación y la frustración. 

Verdaderamente reprochable y cómplice es que con nuestra formación académica y nuestras posibilidades, no ejerzamos algún tipo de acción frente a esta crisis que vivimos, teniendo la posibilidad hacerlo; seríamos completamente irresponsables si nos enclaustramos en nuestras -cada vez más- reducidas burbujas de comodidades con la excusa de que los partidos políticos no nos representan.

En los años ochenta y noventa del siglo pasado, la clase media no se involucró lo suficiente con la dinámica política que atravesaba el país porque creía que siempre viajaría a Miami y podía tener acceso a dólares preferenciales. Miraba para su ombligo. Se dejó que la política cayera en las manos equivocada. Miren lo que pasó. Nada en la historia es casual. Nada de lo que sucede en Venezuela es casual.

 No nos equivoquemos nuevamente, muchachos. No dejemos la política en manos equivocadas. Que nuestras frustraciones y expectativas no sean la excusa para no asumir responsabilidades en nuestro país. Al menos,  mientras nos quedemos y estemos acá…

Muchachos, tenemos hacer algo. Por nosotros mismos, por la mayoría de los jóvenes del país que no han tenido las oportunidades que nosotros sí hemos tenido, y principalmente, por nuestro país.

sábado, 23 de agosto de 2014

FALSAS EXPECTATIVAS


FALSAS EXPECTATIVAS

Partidos de la Mesa de la Unidad. 


No se trata de levantar trabas frente a hechos que todavía no han sucedido.


Celebro la intención de la MUD en comenzar a generar una mayoría social y política de cara a los comicios legislativos de 2.015. Eso es lo que han tenido que hacer desde hace algún tiempo y lo que realmente el país espera de ustedes: madurez política.


Pero no se olviden de las falsas expectativas que quieran generar. Y tengo que hablarles a ustedes, dirigentes de partidos y militantes, porque para eso son partidos políticos; porque su rol en la sociedad les lleva a asumir responsabilidades históricas, como las que hoy demanda Venezuela.


Ya la MUD no es la misma del 2.009. Tiene en su haber victorias importantísimas, pero también derrotas muy dolorosas. Y justamente, las derrotas han sido dolorosas porque se ha querido asaltar el cielo y la caída ha sido estrepitosa. Han generado expectativas cuyos resultados no han sabido afrontar.


Tampoco la oposición y su núcleo de apoyos es la misma. Ya no es eufórica, fanática. 


Por un lado, a la oposición se la ha sumado un grupo social al cual no hemos (ustedes, los dirigentes y militantes de partidos, y nosotros, la ciudadanía, igualmente corresponsables) incorporado con inclusión y con un discurso contentivo de una visión país: es el chavismo descontento; el que está convencido que Maduro no es una opción, pero ¿Qué le hemos ofrecido nosotros? Para bien o para mal, el chavismo defiende al Socialismo del Siglo XXI, y en cambio, ¿Qué defendemos nosotros? 


 Y por el otro lado, también tienen una oposición social más consciente. Ahora, los opositores (moderados o no) somos más críticos de ustedes, porque también queremos, entre otras demandas, una visión de país; porque quienes teníamos 10 años en 1998, hoy tenemos 25 años, y nuestro futuro vale mucho como para que se nos vaya por corresponsabilidad de una oposición que no entiende su circunstancia histórica con Venezuela. Ustedes viajaron con RECADI y supieron de los beneficios de FUNDA AYACUCHO sin distinciones sociales ni políticas. La mayoría de los jóvenes venezolanos, por ejemplo, no. Peor aun, la mayoría de los jóvenes del país no tienen empleo ni condiciones materiales de desarrollo. Y es muy probable que así suceda con la oposición de a pie y los profesionales que tienen entre 30 y 45 años. 


Esta oposición social se ha cansado de ser los tontos útiles que siempre  votamos en contra del gobierno, participamos en exit pools, somos miembros de mesas, panfleteamos, a los que nos reprimen y encarcelan,  pero que igual se nos dice con asombrosa desfachatez que somos una mayoría insuficiente. De manera que el apoyo de la oposición social ya no es un cheque en blanco que se conforma con un discurso motivador ni una marcha en la avenida Francisco de Miranda.


Se los digo y les reviro sin complejos: O asumen la responsabilidad histórica al cual están llamado  a asumir, o esta mayoría insuficiente los arropará. No crean que esta crisis social que atraviesa Venezuela afecta al gobierno únicamente. 


Espero que se nos diga próximamente cómo presionaremos al gobierno por un CNE imparcial, o cómo asumiremos un CNE arbitrario, por ejemplo. Y así, otros tantos temas que deben resolver. 


No se preocupen, Venezuela pone los votos y su indoblegable voluntad democrática. No lo duden. Al menos los jóvenes venezolanos nos volcaremos a las elecciones parlamentarias como el futuro hecho presente que encarnamos como sector social para este país. Pero ustedes hagan lo propio como dirigentes.


Cuidado con las falsas expectativas, porque ni ustedes, ni nosotros, ni Venezuela, somos los mismos.